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Pues bien, ahora sábado 29 de enero me levanté a las 7 pasaditas para pedirle permiso a mi mama y si me dejaba ir con Jesus Arturo ( mi novio) a dejar unos columpios, esto porque me había invitado y mi hermano le iba a ayudar a dejarlos en "El Consuelo" (que es un terreno ubicado en Real del Alamito, pasas por San Pedro, a un aproximado de media hora de Hermosillo, ciudad en la cual vivimos), la respuesta fue positiva y dejamos la casa a eso de las 9 am.
Llegamos a su casa y estaba esperando en una banquita, leyendo un libro y el sol le pegaba en el rostro, a decir verdad, le pegaba a todo el cuerpo, en cuanto nos vió se levantó y entró a su casa, unos minutos después salió con una cajita de herramientas de madera, y una cuerda, subió, dió los buenos días y nos dirigimos a la casa en la que solía vivir.
Pues bien, una vez llegada a su casa, desarmaron el resbaladero y junto con unos columpios los subieron al pick up y de ahí nos dirigimos al "Consuelo".
Llegamos a media mañana, terreno muy grande y con árboles de naranjas, limones y algunos mezquites, cuando llegamos estaba "Panino" (abuelito de Jesús Arturo, señor alto, cabello blanco, delgado) afuera de su casa, estacionamos el carro y lo saludamos. Mi hermano junto con Jesús A. se decidieron a bajar los columpios y resbaladero y lo colocaron bajo un árbol.
El señor comenzó a platicarnos que tenía desde 1989 viviendo en ese lugar y que él solo había sembrado los naranjos y que él se encargaba de la limpieza de todo el lugar ( el cuál es grande, debido a que tiene una gran variedad y número de árboles, entre los cuáles pudimos observar: naranjos, limones, guayabos, también tenía papas, habas, mandarinas, además de que tenía abejas), que es muy grande para él solo, y aunque nos dijo que tenía un poco de tiempo sin limpiar porque había estado enfermo desde hace dos meses, el lugar se observaba tranquilo y limpio.
Una vez terminado, nos enseñó como nacían las papas y nos desenterró algunas. Nos enseñó una bodega en donde tenía todos sus útiles de trabajo, nos invitó una taza de café y en unos cuantos minutos estuvimos dentro de la pequeña casa. Mientras esperábamos a que el agua hirviera, nos empezó a contar de unos papeles que tenía de 188... y no recuerdo el año exactamente pero eran de 1800, también de que hacía 3 meses aproximados que estaba solo, porque su compañera se había ido a Estados Unidos ( creo y supongo) pues se había ido a hacerse una operación. El café estuvo listo, lo tomamos. Dentro de la casa, todo estaba en orden, arriba de la chimenea se miraba la cabeza de un venado, y al lado izquierdo de esta, aun el árbol de navidad, cuando entramos, le prendió las luces para darle vida.
Una vez tomado café y andado un rato por el terreno, que es muy bonito y tranquilo, digno lugar para pasar un fin de semana o cuando realmente quieres olvidar los problemas que se generan día a día (en lugares de este tipo nada puede ser malo, te relajas al 100%), Jesús Arturo cortó algunos limones, naranjas y mandarinas, y nos regresamos a la ciudad, no sin antes despedirnos de "Panino".
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